Dieta Alcalina para bajar peso

dieta alcalina para bajar peso

Una dieta diferente

La dieta alcalina para bajar peso tiene unas características propias que la hacen ser una dieta diferente. En contra de muchas de las dietas que tenemos a nuestra disposición, la dieta alcalina presenta al menos dos objetivos muy claros y definidos: (1) perder peso y (2) la incorporación de unos hábitos alimenticios que nos permitan desintoxicarnos de los elementos perjudiciales para la salud interna de nuestro organismo.

De esta forma, la propuesta alimenticia que nos propone la dieta alcalina tiene como foco principal purificar el organismo mediante la correcta selección y combinación de alimentos. Así, la pérdida de peso es uno de los beneficios que podremos obtener, a la par que ganar salud como tono general o como ayuda para prevenir o combatir posibles enfermedades leves.

Dieta alcalina para bajar peso, alimentos ácidos vs alimentos alcalinos

La base de la dieta alcalina, como hemos visto, se basa en mantener un valor de pH en sangre equilibrado. Para ello, debemos combinar con cuidado los alimentos según su perfil o naturaleza ácida o alcalina. Existen tablas de clasificación de alimentos ácidos y alcalinos que nos pueden ayudar a identificarlos y a confeccionar nuestros menús.

El problema principal que se suele encontrar es la dificultad de introducir en nuestro día a día nuevos hábitos saludables, sobre todo cuando se trata de incluir nuevos alimentos que no solemos comer y que no nos resultan apetecibles. El truco aquí consiste en hacer este proceso de manera gradual, es decir, introduciendo los alimentos poco a poco, semana a semana, evitando así el bloqueo por sentirnos incapaces de llevar la dieta a la práctica.

Consejos para introducir alimentos alcalinos de manera gradual

Sabemos que cuesta trabajo empezar a comer más sano y a tener hábitos alimenticios más saludables. Por ese motivo, queremos aportarte una serie de consejos que a buen seguro te ayudarán con tu dieta alcalina para bajar peso.

  • La hora del café: Para muchas personas el café es imperdonable, porque les ayuda a “activarse”, sin embargo puede sustituirse por el té. Dentro de las gamas de tés disponibles, el que mayor beneficios aporta es el té verde.
  • Menos azúcar: Hay que evitar el consumo de azúcar, y cuando decimos azúcar, también nos referimos a los edulcorantes artificiales. Existen opciones en el mercado muy saludables. Por ejemplo, las hojas de stevia en infusión funcionan igual que el azúcar.
  • Los lácteos en su justa medida: Especialmente en el caso de la leche de vaca. Puedes sustituir la leche a partir de bebidas realizadas a partir de arroz o avena por ejemplo. Aunque algunas marcas pueden presentar un sabor “raro” se basa en buscar una marca que te guste.
  • Evita el pan blanco: En la medida de lo posible evita tomar pan blanco, sus harinas y procesos no son los más naturales. Si te resulta posible compra pan integral o incluso pan elaborado con cereales.
  • Pescado mejor que carne: Acostúmbrate a reducir la ingesta de carne y a aumentar la de pescado. Si conoces el origen del pescado que compras, mejor que sea de mar que de piscifactoría. Ten precaución de los nuevos tipos de pescado que se están introduciendo en nuestras pescadorerías (panga, etc.) cuyo origen les hace tener grandes cantidades de metales pesados.

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