La dieta alcalina para perder peso

dietas alcalina para bajar de peso

La dieta alcalina para perder peso presenta una serie de características que la diferencia de cualquier otro tipo de dieta. En primer lugar, debemos de poner el acento en que no existe un objetivo único para la dieta alcalina, siendo éste, el de perder peso, sino que además este tipo de dieta se marca como objetivo el ganar un mejor tono de salud.

Así las cosas, debemos de tener en cuenta que la reducción de peso de nuestro cuerpo irá acompañada de un aumento de nuestra salud a nivel general. Como veremos, la correcta selección de alimentos, así como la forma de tomarlos nos permitirá, poco a poco, ganar una mejor forma y desintoxicar nuestro cuerpo de nutrientes innecesarios y de baja calidad.

Alimentos ácidos y alimentos alcalinos

En primer lugar debemos tener clara la diferenciación entre los alimentos ácidos y alimentos alcalinos. Esta diferenciación cobra sentido cuando tenemos en cuenta que uno de los niveles que mide la salud de nuestro cuerpo es el valor del pH. Un pH equilibrado, y por lo tanto un indicador de la salud en nuestro organismo tendrá un valor de entre 7,35 y 7,45. Si nuestro pH se encuentra en esta franja de valores, nuestro cuerpo funcionará de manera eficiente y estará preparado para asumir enfermedades cotidianas con mayor fortaleza.

Por debajo de 7, podremos decir que nuestro cuerpo se encuentra en un estado de acidez. Nos encontraremos débiles y tendremos más probabilidades de sufrir enfermedades que en situación óptima no serían un problema. Los alimentos ácidos acidifican nuestro organismo, mientras que los alimentos alcalinos permiten un equilibrio lógico y saludable.

Esto no significa que debamos de dar la espalda de manera completa a los alimentos ácidos, sustituyéndolos 100% por alimentos alcalinos; de lo que se trata es de saber combinarlos de manera saludable y natural.

Consejos para perder peso con la dieta alcalina

La base de estos consejos es sencilla. Empieza a sustituir elementos nocivos de tu dieta habitual por elementos saludables que te ayuden a perder peso pero también a sentirme más saludable.

  • Cuidado con el azúcar: Cada día se publican más estudios alertando de la toxicidad del azúcar y de la omnipresencia de este elemento en más productos habituales del día a día. Es importante eliminar el azúcar de nuestra dieta de manera progresiva. Existen sustitutos para el azúcar, pero es importante que estos sustitutos sean naturales y no soluciones industriales como la sacarina y otros. Un buen elemento para dulcificar bebidas y comidas puede ser el uso de la stevia. La puedes encontrar en cualquier herbolario. Asegúrate de que sea natural y no alguna solución industrial químicamente procesada.
  • Despídete del café: Existe muchas razones para despedirse del café, altera nuestro organismo, tarda mucho tiempo en asimilarse y desaparecer, etc. Al principio cuesta algo de trabajo pero con el tiempo uno se puede acostumbrar. Un buen sustituto es el té, puedes tomar muchas variedades de té, pero de entre todas ellas, recomendamos el té verde.
  • La leche de vaca: También se trata de un tema con cierta controversia. Hay tantas personas a favor como en contra y no existe una opinión estable desde la ciencia. Lo cierto es que la leche enlentece nuestro organismo y requiere mucho esfuerzo para la asimilación de sus nutrientes. Los beneficios de la leche de por sí, se pueden conseguir a través de otros alimentos más beneficiosos para nuestra salud. En nuestra sociedad se encuentran ya muchos sustitutos como la leche de arroz o la de avena. Te recomendamos que pruebes estas soluciones. Eso sí, prueba varias marcas distintas, ya que a nivel de sabor hay mucha diferencia entre ellas.
  • El plan blanco: El plan blanco tiende a hacerse con harinas procesadas industrialmente. Siempre y cuando te sea posible, recomendamos el consumo de pan integral. Adicionalmente puedes buscar otros panes naturales (centeno, con cereales, etc.). Debes de tener cuidado con los panes que bajo la etiqueta de “natural” están realizados de manera industrial. Son fácilmente reconocibles por la consistencia del pan y por el propio envasado.
  • ¿Carne o pescado?: Siempre que sea posible pescado y con una procedencia controlada. Cuando indicamos “procedencia controlada” nos referimos evitar las piscifactorías así como aquellas variedades de pescado (panga, etc.) de procedencia más que dudosa (existe mucha alerta por la alta carga de minerales en estos peces por la contaminación de su ecosistema).

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